Suena el teléfono, mamá lo coge. Es difícil adivinar con quien habla, está seria y empiezo a preocuparme. ¿Quién puede estar al otro lado del teléfono? No habla con nadie del trabajo, tampoco con papá, ni con los abuelos. No es MoviStar. Cuelga. Impaciente le pregunto no quién es, sino qué pasa. Ella me dice: el tito…y se le corta la voz. Vale, me quedo paralizada. Mi tito acaba de volver de su ‘apacible estancia’ en Afganistán. Seis meses inolvidables, eso sí. Por mi cabeza ningún pensamiento que sea bienvenido.
Me contó que os habíais separado, y créeme, una oleada de alivio recorrió mi cuerpo. Sé que es muy duro para ti, y más en estas circunstancias, pero habiéndome imaginado lo peor, la noticia fue un respiro. Para después volver a oprimirme el pecho…
Por muy duro que sea, no podemos permitir que nadie nos robe la vida, ni siquiera un pedacito, ni un minuto, y más teniendo dos tesoros que quieren pasar todo el tiempo (o casi todo, ya se hacen mayores) contigo. Dos tesoros y tanta gente que te quiere, que está a tu lado.
Para terminar, te digo que no hay mal que por bien no venga. Verás como todo va a ir genial, alguien como tú merece lo mejor. Además, estamos pasando mucho más tiempo juntos, resulta egoísta por nuestra parte pero te queremos para nosotros solos jaja.
Lo más importante es como estáis tú y las niñas, es precioso veros así de unidos. Me sorprende como unas pequeñajas en plena edad de ‘que no me vean con mis padres’ se dan cuenta de que ahora más que nunca les necesitas, y te dan todo su cariño.
Todo lo malo no tiene por qué no ser bello.
ResponderEliminarTe quiero un montón sobrinita. Siempre me vas a tener a tu lado. Estoy orgulloso de tener una sobrina y ahijada como tu. Un beso, tu tito.
ResponderEliminar